Esas “ideas adquiridas” que no son supersticiones pero tampoco mitos. Ideas con las que crecimos y quién sabe de dónde salieron, sólo sabemos que son transmitidas de generación en generación y nadie las cuestiona, “porque así debe de ser”. Esas ideas son el tema de este mes, porque podemos llenar un libro entero de ellas, ¿qué no?

Yo crecí con varias como: “en los baños que no son de tu casa tienes que hacer de ‘aguilita’ (si no te pueden dar infecciones o hasta puedes quedar embarazada)”; o “no te puedes meter a nadar después de comer, espérate una hora porque si no te acalambras”; o que tal esta que me decía mi maestra de gimnasia, “después de hacer ejercicio no te sientes porque se te hacen las pompas de elefante”, y así iba uno todo el camino de regreso a casa o de ladito o hincada para no sentarse en ellas.

Así vas creciendo y cuando llego a la adolescencia, me salen con que “ya no comas chocolate porque te salen barros”. Había una muy popular, aunque ha ido cambiando a través de los años, que decía “no puedes tener novio hasta que sea uno serio para que te cases”. “¿Cómo vas a llegar toda manoseada con el que va a ser tu esposo?”. Y así muchas generaciones nos casamos niñas con el primer o segundo novio que tocaba a nuestras puertas. Digo que ha cambiado porque hoy en día ya es aceptado tener novio aún siendo chica, porque por lo menos está con uno, no anda de loca.

Me casé, y no faltaba la señora que me decía “para que quedes embarazada, cuando acaben ponte de cabeza 5 minutos, así seguro pega”. Si querías tener un bebé de cierto sexo había una tía que me recomendaba que si quería tener hombre, que “acabara” yo primero y si quería mujer entonces él. Ya que nació mi primer bebé se fijaban en su cabecita y me decían “sólo tiene un remolino, viene otro hombrecito”.

Mientras mis hijos crecían claro que no me salvé de las siguientes, cuando les empezaban a salir dientes me hacían “dales un masajito en las encías con coñac para que se le quiten las molestias”, (yo creo que más bien, pasaba otra cosa), y si hacían algún berrinche claro que estaba prohibido darles aguacate porque les hacía daño.

Pero, ¿qué creen?, aunque ninguna de estas ideas están probadas científicamente, si están probadas por mujeres de generación en generación y mal que bien han funcionado. Hoy en día, cuando mi hija sale de la clase de gimnasia y la veo sentada de ladito ¿creen que le digo algo?

Compártenos tus “ideas adquiridas” con las que haz crecido, seguro que nos vamos a divertir mucho.

¡Sonríele a la vida!